Milla Ferrazzo y su polla latina me dejaron empapada en crema
El olor a su perfume mezclado con el sudor me volvió loca desde el primer roce. Sabía que Richard Latino no debería estar aquí, pero cuando sus manos me apretaron el culo, ya no pude parar. Me arrodillé y le chupé la verga hasta que estuvo dura como una roca, sintiendo cómo latía en mi boca. Lo monté a horcajadas, gimiendo mientras su polla entraba hasta las pelotas, y el sonido de mi coño mojado rebotando contra sus huevos me excitaba más. Me encantaba cómo me miraba, como si supiera que esto estaba mal pero no le importara. Cuando me dio la vuelta y me empotró contra el sofá, sus embestidas me hacían gritar, sintiendo cada centímetro de su verga rozándome por dentro. Me corrí en su polla, apretándome contra él mientras me llenaba de leche caliente. En más de 15 minutos de escena, no hubo un momento en que no quisiera más, aunque sabía que esto no debía pasar. Ahora solo pienso en cuándo volverá a follarme así.