Nagma gime fuerte mientras Naeem le hace squirtar con sus dedos
Nunca debió pasar, pero el deseo prohibido los consumía. Naeem no podía resistirse a los gemidos de Nagma, a cómo su coño se mojaba con solo rozarle el clítoris. Sus dedos se hundían entre sus labios, sintiendo cómo los músculos de ella se contraían alrededor de sus falanges. Ella mordía la almohada para no gritar, sabiendo que esto estaba mal, pero no podía parar. El líquido caliente salía en chorros, empapando las sábanas mientras Naeem la penetraba con los dedos hasta hacerla temblar. Sus uñas se clavaban en su espalda, marcando la piel mientras el placer la desbordaba. Él sentía cómo el coño de ella se apretaba alrededor de sus dedos, como si quisiera tragárselos enteros. El sonido de la carne húmeda chocando resonaba en la habitación, mezclándose con los jadeos ahogados de Nagma. Naeem sabía que esto no debería estar pasando, pero el calor de su cuerpo, la forma en que sus tetas rebotaban con cada embestida, lo volvían loco. Cuando ella finalmente se corrió, el chorro de líquido lo salpicó en el pecho, dejándolo sin aliento. Nagma se derrumbó sobre la cama, exhausta, pero él solo podía mirar cómo su polla seguía dura, lista para más. No había vuelta atrás, y eso era lo que más lo excitaba.