Nikatsu en clase de yoga casera con su culo tatuado
La luz del atardecer entra por la ventana de su sala, iluminando el suelo de madera donde Nikatsu se estira en posición de perrito, sus tatuajes brillando con el sudor. Te voy a contar cómo empezó esto: yo solo quería hacer yoga para relajarme, pero cuando me puse las mallas ajustadas sin ropa interior, sentí cómo mi coño se mojaba al notar sus ojos clavados en mi culo. ¿Te gustaría estar en su lugar? Porque él apostó que me haría gemir en menos de cinco minutos, y yo le dije que se iba a arrepentir. Empezó chupándome los pezones por encima de la tela, mordisqueando hasta que mis tetas ardían, y luego bajó las manos para abrirme las nalgas y meter dos dedos en mi coño sin avisar. Yo me retorcí gritando, pero él no paró, empotrándome contra la pared mientras me follaba con los dedos hasta que mis jugos le chorreaban por la muñeca. En más de 26 minutos de escena, me dio la vuelta para que me arrodillara y me penetró de una estocada, haciéndome chocar contra la pared cada vez que me embestía. Yo le arañé la espalda pidiéndole que me diera más duro, y él me agarró del pelo para tirarme hacia atrás y meterla hasta que las caderas chocaron. Cuando me corrí, fue tan fuerte que me temblaban las piernas, pero él no se detuvo, siguió follándome hasta que me vine otra vez. Ahora mismo, mientras escribo esto, todavía siento su polla dentro de mí, y pienso que la próxima vez voy a ganar yo.