Tío borracho me hace una mamada mientras me mea
El cabrón llegó con tres copas de más y ni bien entró por la puerta ya empezó a babearme la polla por encima del pantalón. Se tiró de rodillas en el suelo de la sala sin quitarme la mirada de encima y se la empezó a chupar como si no hubiera mañana, con la lengua bien ancha y los labios bien apretados alrededor de mi tronco mientras gemía como un puto desesperado. Entre trago y trago de cerveza se le escapaba un hilito de saliva que le caía por la barbilla y le mojaba los huevos, pero ni se inmutó, siguió mamando con una mano en mi culo apretándome contra su cara mientras con la otra se sobaba la verga dura como una piedra. Cuando ya no pudo aguantar más me agarró de las caderas, me levantó un poco la camiseta y me empinó la polla hacia su boca abierta, lista para recibir todo el chorro de orines calientes que le iba a soltar en la garganta. Sentí cómo el primer chorro le quemaba la lengua y le bajaba por el gaznate sin que se quejara, solo tragó con fuerza y siguió con los ojos cerrados como si estuviera en el cielo, mientras yo le vaciaba la vejiga directamente en la boca con una mano en su nuca empujándolo más abajo. Entre gemido y gemido de placer me miraba fijamente, con los labios brillantes de mi leche y de su propia baba, y seguía masturbándose sin piedad mientras le caían gotas de pis por las comisuras de los labios y le resbalaban por el cuello hasta mancharle la camiseta. No paró hasta que le salieron los últimos chorros, lentos y espesos, que le resbalaron por la garganta y le dejaron la garganta bien marcada con el sabor amargo de mi orina mezclada con su babaza. Al final se quedó ahí, con la polla aún dura y goteando leche, con la boca llena de su propia mezcla de saliva y pis, mientras yo le agarraba la cabeza y le obligaba a tragar hasta la última gota que le quedaba colgando en los labios. Se limpió la boca con el dorso de la mano y se rio como un loco, diciéndome que quería repetir la misma escena pero esta vez con él de rodillas mientras yo le meaba en la cara sin piedad.