ValeryFernanda se rompe el culo con un dildo gigante y se corre como una loca
Él siempre me miraba el culo con esa mirada de hambre, como si supiera que tarde o temprano iba a terminar empalada en algo grueso. Yo me moría por sentirme llena, por escuchar cómo crujía mi agujero mientras me abría de par en par. Llevaba días imaginando el momento, tocándome en secreto, imaginando cómo mi coño se mojaba solo de pensar en lo que vendría. Cuando por fin me decidí, elegí el dildo más grande que tenía, uno que apenas cabía en mi mano, y me lo clavé sin piedad. El primer empujón me hizo gritar, el dolor se mezclaba con el placer mientras el plástico duro me estiraba hasta lo imposible. Mis tetas rebotaban con cada embestida, y el sonido de mi culo chupando el dildo resonaba en toda la habitación. Me corrí una y otra vez, sintiendo cómo mi cuerpo temblaba de placer, cómo mi agujero se cerraba y se abría alrededor del juguete. Cuando por fin saqué el dildo, mi culo estaba rojo e hinchado, pero no podía dejar de pensar en lo bien que se sintió romperme así, en lo mucho que deseaba que alguien me llenara de verdad, hasta hacerme gritar como una perra en celo.