Violet Dawn se traga la polla de su hermanastro en secreto
Esa tarde en la cocina, con la puerta entreabierta y el sonido de la tele de fondo, no pude resistir más el calor que me quemaba entre las piernas. Me acerqué a Leo Valentino, mi hermanastro, con la respiración agitada y los labios húmedos de anticipación, sabiendo que si nos pillaban, mi familia entera se enteraría de lo que hacíamos. Le bajé los pantalones de un tirón, dejando al descubierto esa polla gruesa que tanto deseaba chupar, y empecé a lamerle la punta con la lengua mientras él me agarraba del pelo con fuerza. Cada vez que gemía, yo apretaba más fuerte, sintiendo cómo su verga se endurecía en mi boca, saboreando su pre-cum salado que me hacía mojarme aún más. En más de 10 minutos de escena, no paré hasta que me llenó la garganta con su leche caliente, tragándome hasta la última gota mientras él me miraba con los ojos vidriosos de placer. El riesgo de que alguien entrara en cualquier momento solo me excitaba más, haciendo que cada lamida, cada chupada, fuera más intensa y desesperada. Cuando terminamos, su polla todavía brillaba con mi saliva, y una mancha húmeda en mis bragas era la prueba de lo bien que me había corrido solo con chupársela.