Viva Athena y su culo de ensueño en lencería de encaje
La habitación está bañada en luz tenue, el aire huele a perfume caro y a sudor fresco. Te voy a contar cómo Dr Grey me empotró contra la pared mientras mis tacones de aguja se clavaban en su espalda. ¿Te gustaría estar en su lugar? Imagina mis nalgas perfectas, redondas y firmes, apretadas contra su polla dura como roca. Él me agarra de las caderas con fuerza, marcando sus dedos en mi piel mientras me penetra de una estocada, haciendo que mi coño mojado gima sin control. Cada embestida es un castigo, un recordatorio de que este culo que tanto deseas ahora es suyo, no del imbécil que me dejó. Siento cómo su verga gruesa me llena entera, rozando ese punto que me hace gritar. Mis gemidos rebotan en las paredes mientras él me azota el culo, dejándome marcas rojas que arden de placer. No hay piedad, solo lujuria pura. Me inclino más, ofreciéndole mejor ángulo, y él aprovecha para meterla hasta que mis caderas chocan contra su pelvis. El sonido de nuestra piel chocando es obsceno, perfecto. Siento cómo se tensa, cómo su respiración se vuelve agitada, y sé que está a punto de correrse. Pero antes de que lo haga, me gira y me hace chupar su polla, saboreando mi propio jugo en su verga. No voy a dejar que se corra sin probarme primero. Lo miro con desafío mientras lo masturbo con mis labios, sintiendo cómo su leche caliente...