Assilille se venga follando hasta el amanecer en su cama
Esa noche, en la habitación con las cortinas cerradas, sentiste cómo Assilille te arrastraba hacia la cama con una sonrisa de resentimiento. Sabías que lo hacía para herir a alguien, pero en ese momento solo importaba su cuerpo caliente debajo del tuyo, sus piernas abiertas invitándote a hundirte en su coño mojado. La agarras del pelo, tirando hacia atrás mientras le muerdes el cuello, y ella gime fuerte, arañándote la espalda cuando la embistes de una sola estocada, sintiendo cómo su culo se aprieta alrededor de tu polla. Te la chupa con furia, como si cada lamida fuera un castigo, y sus muslos tiemblan cuando te hincas para devorarle el clítoris, escuchando cómo jadea tu nombre entre maldiciones. La levantas contra la pared, empotrándola con fuerza hasta que sus uñas se clavan en tus hombros, y el sonido de la carne golpeando carne resuena en la habitación. Cuando se corre, el líquido caliente te chorreó por los muslos, y ella te jala hacia abajo para besarte con lengua, saboreándose a sí misma. Te quedaste mirándola, con su pelo revuelto y las sábanas empapadas alrededor de sus caderas, mientras su respiración se calmaba lentamente.