Axel Abysse se deja romper el culo con fisting extremo
El sonido de sus gemidos rebotando contra las paredes era música para mis oídos, y cuando Kenta entró en escena, supe que no habría piedad. Te voy a contar cómo este macho tatuado, con sus pezones perforados brillando de sudor, se retorció bajo mis dedos mientras le metía la mano entera en el culo hasta que sus muslos temblaron. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo cada centímetro de mi puño lo estiraba sin descanso? Él juró que aguantaría, que no gritaría, pero en más de 10 minutos de escena, sus promesas se convirtieron en un coro de quejidos ahogados. La piel de su culo, enrojecida y dilatada, era un espectáculo mientras mis nudillos desaparecían una y otra vez, y cuando por fin le arranqué un orgasmo convulso, su polla perforada escupió leche como si no hubiera mañana. La próxima vez, le haré tragarse su orgullo junto con mi mano.