La chica alta te monta mientras te chupa la polla en secreto
Lucía tenía piernas kilométricas y una sonrisa traviesa cuando te arrastró hacia el sofá del condominio, cerrando la puerta con sigilo por si alguien de los apartamentos cercanos pasaba. La agarras por las caderas antes de que su boca caliente envuelva tu verga, sintiendo cómo sus labios carnosos te chupan con esa presión perfecta, con los dedos apretando tus muslos mientras te mira con esos ojos verdes húmedos. El peligro de que el novio de su amiga entre en cualquier momento solo la excita más, por eso gime más fuerte cuando te subes sobre ella, empujando tu polla dura hasta que su coño estrecho te aprieta como un guante. Sus uñas se clavan en tu espalda cuando la levantas en el aire, empotrándola contra la pared mientras ella te susurra al oído que no pares, que quiere sentir cómo te vienes dentro. Cada vez que alguien camina por el pasillo, ambos contienen la respiración, pero eso solo los pone más calientes, sobre todo cuando la haces correrse con la lengua antes de follártela de nuevo en un rincón oscuro. Su mente no para de repetir que esto es una locura, pero no puede detenerse: la adrenalina de ser descubiertos, el calor de su piel sudada contra la tuya, el riesgo de que el portero revise la puerta sin aviso. Incluso cuando finalmente te corres y su coño sigue apretándote, su última pensamiento es si esto será lo último que hacen juntos antes de que alguien los encuentre.