La rubia se corre con fist y sondas en el culo
La morena con tetas grandes no podía aguantar más las ganas de metérsele hasta el fondo y, sin pensarlo dos veces, le agarró del pelo a su amiga para empujarle la cara contra su coño empapado. La rubia, con los muslos temblorosos, no tardó en gemir como una loca cuando sintió los dedos gruesos hurgando en su raja, abriéndola sin piedad mientras el lubricante resbalaba entre sus nalgas. La morena, con una sonrisa perversa, le susurró al oído que le iba a meter el puño entero sin aviso, y la rubia, excitada como nunca, solo atinó a abrir más las piernas y arquear la espalda, ofreciéndole su culo como un sacrificio. El primer dedo entró fácil, pero el segundo ya le costó más, estirando su carne hasta que los gemidos se volvieron gritos ahogados. Cuando por fin metió toda la mano, la rubia se corrió en chorros sobre la cara de su amiga, empapándole hasta los pechos, mientras el vibrador zumbaba contra su clítoris hinchado. La morena no se conformó con eso y, con los nudillos brillantes de flujo, le metió una sonda por la uretra, haciendo que la rubia se retorciera de placer y dolor, mezclando chorros de orina con sus gemidos. Los espasmos no paraban y, entre espasmos y espasmos, la rubia se corrió otra vez, esta vez goteando sobre las sábanas mientras su amiga le lamía los labios con avidez. La cámara captó cada gota, cada gemido, cada vez que su culo se contraía alrededor del puño que la destrozaba por dentro, hasta que ambas quedaron exhaustas, con los cuerpos pegajosos y los coños más mojados que nunca.