La trans Eva Maxim folla sin control a esta nena deseosa
Aquella tarde en mi habitación, con las cortinas cerradas y el aire cargado de deseo, supe que Summer Col no podía resistirse a mis curvas. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos cruzar esa línea, pero su mirada me quemaba de tal manera que me mojé al instante. La empujé contra la pared, mi polla dura como piedra rozando su culo perfecto, y ella gimió como una perra en celo. Le bajé las bragas con los dientes y le metí los dedos en su coño ardiente, sintiendo cómo se retorcía de placer. 'Más fuerte, carajo', me suplicó, y no tuve piedad. Me arrodillé y le chupé el clítoris hasta que tembló, mi lengua entrando y saliendo como si fuera su dueña. Cuando no pudo más, la puse a cuatro patas en la cama, mi verga entrando de una estocada hasta que sus gritos llenaron la habitación. Apreté sus tetas mientras la empotraba, sintiendo cómo su húmeda calentura me apretaba con fuerza. Me corrí dentro de ella, llenándola por completo mientras gemía mi nombre. La próxima vez, Summer Col no escapará de mi sexto prohibido. Será todo mío.