Marley brinx se deja empotrar por venganza en la cama ajena
Yo la vi mirándome de reojo toda la tarde, sabiendo que su ex todavía rondaba por ahí, y eso me encendió más. Cuando la tuve desnuda en la cama, con ese coño depilado brillando bajo la luz, no perdí tiempo: le hundí los dedos hasta que gimió y me rogó que la follara. La puse a cuatro patas, con el culo abierto, y le clavé la polla de una estocada, sintiendo cómo su carne apretaba cada centímetro. Le agarré las caderas y la embestí sin piedad, escuchando cómo sus gritos se mezclaban con el sonido de mi verga entrando y saliendo de su coño mojado. La hice montarme, viendo cómo sus tetas pequeñas rebotaban con cada movimiento, hasta que no aguanté más y le llené el vientre de leche. Al terminar, su espalda seguía sudada y mi semen le corría por los muslos.