Yatun la tía india se deja empotrar por una polla descomunal
Estoy temblando mientras te cuento cómo fue esa tarde, ¿te gustaría estar en su lugar? La polla de ese tipo era tan gruesa que apenas podía cerrar los dedos alrededor, pero no me importó el dolor cuando empezó a empujarla contra mi coño mojado. Escuché pasos afuera y me mordí el labio para no gemir, pero él no paró, solo me tapó la boca con su mano mientras me clavaba hasta que las caderas chocaron contra mi culo. Sentía cada vena de esa verga monstruosa rozando mis paredes, y cuando empezó a correrse, tuve que ahogar mis gritos en su hombro. Sabía que en cualquier momento podía entrar alguien, pero no podía parar, solo quería más, más rápido, más duro. Sus embestidas eran tan brutales que me dejaban sin aliento, y cuando por fin me soltó, me corrí tan fuerte que casi me desmayo. Ahora mismo, mientras te escribo esto, todavía siento cómo me estiraba por dentro, y no puedo evitar mojarme otra vez al recordarlo.