La hermanastra se moja entera con la polla de Peachman en aceite
El sonido del aceite caliente chorreando sobre la piel de Peach Girl era lo único que rompía el silencio de la habitación, mientras ella se retorcía de anticipación. La hermanastra, con sus tetas perfectas y ese culo redondo que no podía ignorar, se había propuesto vengarse del exnovio de su hermana follando como una diosa. Peachman no perdió tiempo en hundir su verga gruesa entre los labios mojados de la chica, que gemía como una loca cada vez que él la embestía hasta hacerla tocar el cuello del útero. El aceite resbalaba por sus cuerpos, lubricando cada movimiento mientras ella le clavaba las uñas en la espalda, desesperada por más. Sus pechos rebotaban con cada embestida, y el sonido húmedo de sus coños chocando llenaba el aire. Peach Girl no aguantó más y se corrió gritando, pero Peachman no se detuvo, quería dejarla marcada. Cuando terminó, el exnovio de su hermana no pudo evitar mirar con rabia desde la puerta, sabiendo que nunca la había hecho gemir así.