Te cuento cómo calita fire me lamió el coño peludo hasta correrme
El olor a sexo húmedo inundaba el cuarto cuando Josie Boo se arrodilló entre mis piernas, sus dedos ya hundidos en mi monte de venus. ¿Te gustaría estar en su lugar, viendo cómo su lengua recorría cada pliegue de mi vulva sin afeitar? Al principio solo lamía despacito, pero cuando notó lo mojada que estaba, se volvió más salvaje. Sus gemidos resonaban contra mi clítoris hinchado, y fue entonces que descubrió algo inesperado: mi coño tenía una sensibilidad que ni yo misma conocía. Cada vez que su boca presionaba más fuerte, mis caderas se levantaban solas, buscando más fricción. De pronto, sus dientes rozaron levemente mi perla, y el choque de placer me hizo gritar. No pudo parar, su saliva mezclándose con mis jugos mientras me chupaba como si no hubiera mañana. Sentí los espasmos llegando, y justo cuando creía que iba a estallar, ella separó mis nalgas y hundió su lengua hasta donde el cuerpo lo permitió. El orgasmo me sacudió entera, pero ella no se detuvo, lamiendo cada gota que brotaba de mí mientras yo temblaba sin control, sus ojos clavados en los míos, desafiándome a callar. El sonido de su boca succionando mi placer fue lo último que escuché antes de que todo se volviera blanco.